Manuel Álvarez, colaborador honorífico de la Organización de Consultores de Pensiones —OCOPEN— y autor del libro Pensiones: la promesa rota, analiza en Canal Sur Radio la reforma de la jubilación flexible como un avance en la buena dirección, pero todavía insuficiente. En su opinión, España debe superar un modelo demasiado rígido en el que “te jubilas y desapareces del mercado laboral”. Como subraya, en una sociedad cada vez más longeva, esta lógica “cada vez tiene menos sentido”.
Una reforma positiva, pero todavía limitada
La reforma facilita la compatibilidad entre pensión y actividad laboral, especialmente para determinados colectivos de trabajadores autónomos. Álvarez valora que la medida “va en buena dirección”, porque permite que personas con experiencia puedan seguir trabajando parcialmente. Esto es positivo para el trabajador, para las empresas y también para la sostenibilidad del sistema público de pensiones.
Sin embargo, considera que la reforma se queda corta. La define como “timorata y alicorta”, porque mantiene demasiadas limitaciones, incompatibilidades y modalidades complejas. A su juicio, en España la Seguridad Social “más o menos tolera que puedas trabajar tras jubilarte”, pero todavía estamos lejos de un sistema que realmente incentive esa permanencia voluntaria en el mercado laboral.
Autónomos: menos rigideces, pero más ambición
Durante su intervención, Álvarez también pone el foco en los autónomos, uno de los colectivos más afectados por las restricciones anteriores. Hasta ahora, explica, las normas eran “extremadamente rígidas” y se les imponía una especie de periodo de vacío entre la jubilación formal y la posibilidad de volver a trabajar, algo que califica como “un poco absurdo” y propio de una norma “que no estaba bien diseñada”.
La reforma mejora este punto, pero «debería haber sido más atrevida». Su planteamiento es claro: alcanzada la edad ordinaria de jubilación y cumplidos los años de cotización, debería facilitarse que una persona pueda cobrar su pensión y seguir trabajando con mucha más normalidad.
El ejemplo de los médicos de atención primaria
Durante la entrevista, Álvarez recuerda un precedente que considera útil: el de los médicos de atención primaria, especialmente en zonas rurales, donde la falta de profesionales se ha convertido en un problema relevante. En ese caso, se permitió compatibilizar el trabajo con el 75% de la pensión, una medida que, según señala, “tuvo éxito”.
A juicio de Álvarez, este ejemplo demuestra que la compatibilidad entre trabajo y pensión puede funcionar cuando responde a una necesidad real y se diseña con pragmatismo. Por eso defiende avanzar hacia fórmulas que permitan compatibilizar actividad y pensión en porcentajes elevados, por ejemplo en torno al 70%, cuando el trabajador ya ha cumplido los requisitos de cotización.
Hacia una jubilación más gradual y flexible
Manuel Álvarez compara el caso español con modelos como el de Alemania, donde la llamada flexirrente permite una transición más gradual entre empleo y jubilación. Allí, explica, el sistema “premia que la gente siga en el mercado de trabajo”, mientras que en España simplemente lo permite en determinados supuestos.
La entrevista también abordó el debate sobre la llamada “pasarela al RETA” para determinados mutualistas —profesionales como abogados, arquitectos o médicos que cotizaron durante años a mutualidades de sus colegios profesionales en lugar de hacerlo a la Seguridad Social—, una cuestión vinculada a la protección de colectivos con carreras previsionales singulares y, en algunos casos, con pensiones reducidas.
👉 Escucha la entrevista completa: Manuel Álvarez: “España necesita más flexibilidad para compatibilizar trabajo y pensión”

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