Los últimos datos del informe Situación de las pensiones en España, elaborado por KPMG Abogados, ponen de manifiesto que únicamente el 27% de las empresas españolas dispone de algún sistema de previsión social para sus empleados. Lo más relevante es que este porcentaje permanece prácticamente inalterado desde hace casi una década, reflejando un estancamiento en el desarrollo del segundo pilar de la previsión social que contrasta con la evolución observada en la mayoría de los países europeos.
La implantación de estos instrumentos presenta además importantes diferencias sectoriales. Mientras que sectores como el financiero, energético, químico y farmacéutico lideran la incorporación de planes de previsión social colectiva, con porcentajes que superan ampliamente la media nacional, otros ámbitos con un elevado peso en el empleo, como la industria, el transporte o la logística, registran niveles de cobertura muy reducidos. Esta desigualdad genera importantes diferencias en las expectativas de ingresos durante la jubilación entre trabajadores de distintos sectores económicos.
La consecuencia más evidente de esta situación es el riesgo creciente de que una parte significativa de la población activa experimente una brecha cada vez mayor entre sus ingresos laborales y la pensión pública que percibirá al finalizar su vida profesional. En un contexto marcado por el envejecimiento demográfico, el aumento de la esperanza de vida y las transformaciones del mercado laboral, la previsión social complementaria se convierte en una herramienta esencial para reforzar la suficiencia de las rentas en la jubilación y mejorar la protección económica de los futuros pensionistas.
El papel de la previsión social complementaria en el futuro del sistema
La comparación internacional refuerza esta necesidad. Según los datos recogidos en la IV Encuesta Paneuropea de Pensiones, apenas el 15% de los trabajadores españoles está cubierto por planes de pensiones de empleo, frente al 28% de media en Europa. Esta diferencia evidencia el amplio recorrido que aún tiene España para consolidar un modelo de previsión social más equilibrado, donde el sistema público continúe siendo el pilar fundamental, complementado por mecanismos de ahorro vinculados al ámbito laboral que permitan diversificar las fuentes de ingresos en la jubilación.
Para avanzar en esta dirección será necesario impulsar medidas que favorezcan una mayor participación de empresas y trabajadores. Los propios directivos consultados en el informe identifican como prioridades el fortalecimiento de los incentivos fiscales, la mejora de la educación financiera y una mayor transparencia e información sobre estos instrumentos. Sin embargo, más allá de las medidas regulatorias, el verdadero impulso deberá venir del diálogo social y de la negociación colectiva, elementos clave para extender la previsión social complementaria a sectores y colectivos que hoy permanecen al margen de estos sistemas de protección.
👉 Informe completo: Situación de las pensiones en España. Edición 2025

0 comentarios