El sistema público de pensiones español afronta uno de sus mayores desafíos estructurales. La jubilación de la generación del baby boom, el aumento de la esperanza de vida y la baja natalidad elevarán considerablemente el gasto durante las próximas décadas.
Manuel Álvarez, actuario y colaborador honorífico de OCOPEN, ha analizado esta situación en un webinar organizado por el Col·legi d’Actuaris de Catalunya, en el que ha advertido de que el verdadero riesgo no es que las pensiones dejen de pagarse, sino que su creciente coste comprometa la sostenibilidad de las cuentas públicas.
El gasto en pensiones podría alcanzar el 17% del PIB en 2050
Según las proyecciones expuestas, el gasto público en pensiones podría alcanzar el 17% del PIB entre 2049 y 2051, frente al entorno del 13% actual. Este incremento de cuatro puntos supondrá una presión considerable sobre las finanzas públicas, especialmente a partir de 2035.
Manuel Álvarez considera que las pensiones seguirán siendo financiables, pero advierte de que el aumento del gasto, si no va acompañado de mayores ingresos o ajustes presupuestarios, podría impulsar la deuda pública hacia niveles difíciles de sostener. En este sentido, recuerda que la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) identifica las pensiones como uno de los principales factores de desequilibrio de las cuentas públicas a largo plazo.
De contener el gasto a aumentar los ingresos: dos reformas con enfoques distintos
Las reformas de 2011 y del periodo 2021-2025 han abordado este desafío desde perspectivas diferentes. La primera buscó contener el gasto mediante el retraso gradual de la edad de jubilación hasta los 67 años, la ampliación de los periodos de cotización y cambios en el cálculo de las prestaciones. La segunda ha puesto mayor énfasis en incrementar los ingresos, mediante medidas como el Mecanismo de Equidad Intergeneracional, la reforma de las cotizaciones de los autónomos y la cuota de solidaridad, además de recuperar la revalorización de las pensiones conforme al IPC. Álvarez considera que estas reformas han mejorado la suficiencia de las prestaciones, pero persisten importantes dudas sobre su sostenibilidad a largo plazo.
Los planes de pensiones de empleo, la gran asignatura pendiente
Una de las principales asignaturas pendientes es el desarrollo de los planes de pensiones de empleo, el segundo pilar del sistema de previsión social. En este sentido, Manuel Álvarez defiende avanzar hacia un modelo que combine pensiones públicas, previsión empresarial y ahorro individual. Actualmente, la cobertura de los sistemas de empleo sigue siendo limitada en buena parte de España: mientras en el País Vasco casi dos de cada tres trabajadores cuentan con instrumentos de previsión social de empleo, en el resto del país la proporción ronda uno de cada siete.
La reforma de 2022 pretendía reducir esta brecha mediante planes sectoriales y fondos de promoción pública, aunque sus resultados han sido desiguales. El experto destaca los avances del sector de la construcción y de los planes para autónomos, pero considera insuficiente el desarrollo general del segundo pilar.
¿Qué pensiones cobrarán las generaciones más jóvenes?
Álvarez descarta que el sistema público de pensiones vaya a desaparecer, aunque considera probable que las futuras prestaciones sean menos generosas que las actuales. El desafío consiste en distribuir de forma equilibrada el esfuerzo entre generaciones, impulsar la productividad y reforzar los mecanismos de ahorro complementario.
Para ello reclama evaluaciones actuariales independientes, reglas de ajuste que permitan corregir desequilibrios y un mayor consenso político y social. Su conclusión es que España todavía está a tiempo de adaptar su sistema de pensiones, pero necesitará voluntad reformadora y liderazgo para garantizar que las prestaciones futuras sean compatibles con unas finanzas públicas sostenibles.
👉 Accede al Webinar completo en el siguiente enlace: La Reforma de las Pensiones en España (2011–2025)

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